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“El equipo de esta gestión del Ministerio de Trabajo es la cristalización de toda una generación que se formó en la historia laboral de la Argentina contemporánea”

A CONTINUACIÓN PRESENTAMOS ALGUNOS FRAGMENTOS DE LA ENTREVISTA QUE EL CELAB REALIZÓ AL MINISTRO DE TRABAJO DE LA NACIÓN, CARLOS TOMADA. SE PUEDE ACCEDER A LA VERSIÓN COMPLETA DESDE EL ÍCONO QUE SE ENCUENTRA SOBRE EL TÍTULO DE ESTA PÁGINA.

Desde la jerarquización de la cartera laboral del Estado Nacional en el año 1949, con la creación del Ministerio de Trabajo y Previsión (antes, Secretaría), Carlos Tomada fue el único Ministro que logró mantenerse en su cargo durante un mandato constitucional completo, y ahora se encamina a completar el tercero consecutivo.

Durante su gestión, el ámbito laboral en nuestro país atravesó una transformación con escasos precedentes, acompañado y guiado por un Ministerio que también se ha reconfigurado profundamente.

A lo largo de la entrevista que concedió al CELAB, el Ministro de Trabajo analizó su gestión al frente de la cartera laboral desde sus primeros días, y abordó diferentes temas fundamentales del mundo del trabajo actual, tales como las tercerizaciones, la conflictividad laboral, la figura de la personería gremial y el modelo sindical, la ruptura de la CGT, entre otros.

Tomada 4CELAB: Desde la creación del Ministerio de Trabajo no había habido ningún ministro que se mantuviera en su cargo durante un mandato constitucional completo. Vos vas a terminar el tercero. ¿Qué factores creés que explican esta continuidad récord?

CARLOS TOMADA (CT): Primero, el 25 de mayo de 2003 va a quedar como un hito de la historia del trabajo en la Argentina. Las convicciones, tanto de Néstor Kirchner como de la Presidenta, en relación a la trascendencia de recuperar, reparar y consolidar las instituciones y la cultura del trabajo, fueron increíbles.

Segundo, la confianza. El equipo de esta gestión viene de distintos espacios: del mundo del trabajo desde una perspectiva de las relaciones laborales, con ex asesores sindicales, sociólogos del trabajo, economistas laborales, ex funcionarios judiciales y empleados de carrera del Ministerio que llegaron a puestos políticos (y hasta politólogos como Barroetaveña y Etchemendy!). Yo diría, además, que es la cristalización de toda una generación que se formó en la historia laboral de la Argentina contemporánea. Estudiándola, viviéndola, siendo protagonistas desde diferentes roles en organizaciones sociales, académicas o gubernamentales. Y, todos (o casi, porque hay muchos jóvenes) han vivido las luchas de los ’60, ’70, las crisis económicas y las inflaciones con su impacto laboral. Algunos han tenido militancia política, vivieron con sus más y sus menos los ’70, padecieron la dictadura y la pérdida de derechos, la alegría democrática y el intento de reconstruir relaciones del trabajo en una etapa que tenía como virtud la democracia, pero como retroceso el derrumbe económico. Y luego, la desregulación, la precariedad y la desocupación de los ’90.

A todo este grupo humano tan diverso nos toca, a partir del 2003, ser protagonistas. Hemos sido unos privilegiados. Que con esa historia que porta cada uno (individual y generacionalmente) hayamos podido ser nada más y nada menos que el colectivo, el equipo que ejecutó la política laboral que llevaron adelante los presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, en un momento como este, es impresionante. Eso tiene que ver con nuestra vida personal y política. Nunca lo había dicho así, ni lo había visto tan claramente. Ni en el sueño más loco de todos nosotros. Porque no es solamente del Ministro, estoy hablando de toda una generación vinculada a las relaciones del trabajo.

Por eso destaco la confianza. Primero de nuestros Presidentes, también la de los actores sociales. Tanto trabajadores y empleadores respetan al Ministerio: saben que hay conocimientos, trayectoria y equilibrio. Aún cuando saben que no somos neutrales frente a la desigualdad, los vulnerados y la violación de las leyes laborales fundamentales.

Todos nosotros pensábamos que había que hacer algo transformador. Néstor me dijo: “vas a ser Ministro de Trabajo, les vamos a romper el… ”, aunque no me dijo a quiénes! (Risas). Luego fui entendiendo, a medida que profundizábamos el cambio en la distribución del ingreso, en la distribución del conocimiento, en la distribución de la palabra y en la ampliación de derechos, cambios de los que hablábamos en el principio de esta charla.

(…)

CELAB: ¿Cómo evaluás la situación de las tercerizaciones?

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CT: Primero hay que aclarar que la palabra “tercerización” se convirtió en una herida para los argentinos. Un dolor inmenso. Y no porque las tercerizaciones en sí mismas sean ilegales o abusivas (porque inclusive hay normas que las regulan), sino porque se vincula con la violencia irracional con que le quitaron la vida a Mariano Ferreyra. A partir de su muerte perdió valor lo que se hizo en el Roca para erradicar esta práctica de precarización. Y a pesar de que se regularizó todo el personal en esa línea de ferrocarril, con una tarea que había comenzado mucho antes de la muerte de este joven militante y que terminó después de que lo asesinaran, yo siento que no sirvió porque no le va a devolver la vida.

Pero como la precarización es injusta, para combatirla hemos hecho mucho más de lo que se cree. ¿Por qué digo esto? Porque yo no creo que esto se resuelva con una ley “en contra” de la tercerización. Primero, porque la tercerización llegó para quedarse: es una forma de organizar la producción en el mundo y, salvo que alguien me haga una propuesta tipo la de “parar la máquina con las manos”, no veo factible que deje de implementarse. Sí creo que hay mucho por hacer para frenar abusos y distorsiones en algunos terrenos en los que durante los años ´90 se avanzó demasiado con la precarización innecesaria, injusta y desigual. Esto no era necesario para mejorar la competitividad o las cadena de valor, sino simplemente para bajar los salarios y las condiciones de trabajo, y eludir las regulaciones. Y en ese sentido hemos hecho mucho, aunque no lo hemos logrado difundir. Hemos sido un Ministerio de Trabajo de perfil bajo, porque creíamos que era mejor hacerlo sin alharaca. Tal vez ahí también esté uno de nuestros defectos (y, a la vez, una de las explicaciones de nuestra continuidad).

Retomando el tema de la tercerización, diría que en términos de empresas públicas (que fue uno de los sectores donde más masivamente se utilizó la tercerización con motivo de las privatizaciones) hemos revertido esta situación de una manera inédita. Estoy hablando de sectores como los telefónicos, Luz y Fuerza, televisión, en fin, actividades donde se contaban por miles los tercerizados.

También podríamos encarar alguna acción de tipo simbólica, retomar el artículo 30 de la Ley de Contrato de Trabajo original, que sería más estricta. Veremos…

(…)

CELAB: ¿Están viendo un proceso de cuestionamiento de las bases sindicales a las dirigencias?

CT: No creo que sólo sea un problema de algunos dirigentes desatentos. Creo que hay una cuestión previa que arrancó con la dictadura cívico-militar que encarceló, mató y desapareció a cientos de dirigentes sindicales, a la que se suma el debilitamiento sindical sufrido en los ’90 en Argentina y en el mundo. Eso rompió un proceso de formación natural que se daba en nuestro sindicalismo. Recién ahora se ha recuperado plenamente la dinámica laboral en Argentina. En este sentido, convencidos de la importancia del papel del sindicalismo en la democracia hemos aportado un pequeño granito de arena para contribuir a cerrar esa brecha realizando una tarea interesante desde el área de Formación Sindical del Ministerio.

Yo creo que las grandes organizaciones gremiales continúan con sus conducciones, no están libradas a su suerte. De aquellas divisiones que siempre se hacen entre dirigentes combativos, negociadores, burócratas, basistas, etc. yo prefiero sostener la idea de lo que hay hoy son dirigentes que le pueden explicar en una asamblea a los trabajadores lo que están haciendo, y dirigentes que no pueden hacerlo, aún cuando lo que consiguieron haya sido buenísimo.

Carlos_Tomada_(Foto__Cecilia_Diaz)Yo creo que el movimiento obrero sigue manteniendo su estructura en lo esencial, pero también que esa estructura está conmovida por lo sucedido en estos diez años. En estos tiempos de negociación colectiva una o dos veces por año, en todo establecimiento de la Argentina hay un momento en el que el conjunto de los trabajadores se reúne, ya sea en una asamblea o en el pasillo, a hablar, a discutir, a participar. Eso es la vida sindical que antes no existía, y hoy una o dos veces por año hay un reclamo, siempre pasa.

Sobre la crisis de los dirigentes sindicales hace muchos años que se habla. ¿Cuál es la diferencia con el momento actual? Que hoy los dirigentes que se han alejado de las bases quedan más en evidencia como consecuencia de esta intensa dinámica de negociación y conflicto. Ahora bien, ¿hay más “basismo”? En Argentina siempre ha habido una cuota de tensión entre algunas cúpulas y sus delegados, pero que no ha conmovido a las estructuras. Sin embargo hoy estamos frente a una realidad diferente. Por poner ejemplos menores pero concretos, hace 20 años, “desaparecían” los expedientes de un proceso electoral “trucho” en un sindicato. Hoy los expedientes los siguen los abogados de los sindicatos desde sus estudios: llaman al Ministerio y nos consultan si el expediente ya está a la firma. Esto implica mayor institucionalidad. Hoy, frente al uso de la violencia, enseguida está la televisión. Eso no quiere decir que se hayan terminado los métodos fraudulentos, o que no haya situaciones de violencia en la actividad interna de los sindicatos, no estoy diciendo que eso no exista: lo que digo es que hoy las posibilidades de torcer y modificar algunos procesos no son las mismas que antes.

Rodolfo Walsh decía en la Carta Abierta a la Junta Militar que lo que quiere la oligarquía es que la historia del pueblo siempre esté empezando, que no haya acumulación de experiencia histórica. En ese sentido, me parece que también se transformó la experiencia sindical que antes se interrumpía, se reprimía y luego reaparecía. Hoy después de 30 años se presupone un horizonte de continuidad democrática y eso es muy importante. Por suerte! Y eso da también una idea de fortalecimiento de estas experiencias, de esas comisiones internas. Y entonces están más presentes, son más activas. Algunas están menos dispuestas a buscar acuerdos, y hacen que el conflicto sea más duro, más fuerte. Esto, obviamente, implica, para bien o para mal de los trabajadores, un desafío político para todo el movimiento obrero. Pero también para esos sectores que plantean “todo o nada” o “cuanto peor mejor”. También ellos quedan interpelados por esta nueva realidad de mundo del trabajo y por los resultados que esperan los trabajadores y la sociedad.

CELAB: Indudablemente, la ruptura de los gremios referenciados con Moyano algún impacto tuvo sobre el escenario político y laboral. Dos preguntas al respecto. ¿Por qué consideras que se dio esa ruptura? ¿Y cómo impactó esa ruptura en la gestión del Ministerio?

CT: La ruptura de Moyano tiene un fuerte componente personalista y de oportunismo más partidario que político. Yo creo que él tenía, tiene y tendrá un proyecto personal, al que termina subordinando cualquier otra consideración. Y él entendía que había llegado un punto en el que estaba con el poder suficiente de condicionar al gobierno, e intervenir en las decisiones en paridad con la Presidenta. Eso ningún gobierno democrático presidencialista lo puede permitir. Eso es una parte.

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La segunda parte se relaciona con un aspecto que me llama mucho la atención que pocos se lo pregunten. En realidad, la ruptura de la CGT se produce porque la mayoría de los dirigentes sindicales no quería que Moyano siguiera siendo el Secretario General de la CGT. Moyano no podía reconstituir la conformación de la voluntad mayoritaria del movimiento obrero para que él fuera el Secretario General, esto es así de sencillo: él necesitaba 22 miembros de la Comisión Directiva para iniciar el proceso electoral, no los consiguió, inventó que eran 21, y además con 21 no le alcanzaba. El Ministerio anuló ese resultado, como correspondía. Lo que no se puede es convalidar algo que está mal hecho, que está en contra de lo que establece la Ley de Asociaciones Sindicales, que era un fraude y evidenciaba la imposibilidad de Moyano de conducir al conjunto. Si el accionar del Ministerio hubiese sido incorrecto, Moyano en 15 minutos hubiera presentado la nueva resolución de Comisión Directiva, cumpliendo con la normativa. Si él hubiera traído conformada las voluntades tendría que haberlo conseguido por mayoría. Yo lo dije en ese entonces: “esto vuelve a quedar en manos del movimiento obrero, ustedes son los que lo tienen que resolver”. No pudo porque ya no podía conducir al movimiento obrero en su totalidad.
Por otro lado, también creo que hubo cierta especulación por parte de Moyano en relación a que este era un gobierno que ya estaba de salida, y él quería buscar otro lugar donde posicionarse. Se equivocó, y tanto se equivocó que hoy no lo acompañan ni siquiera todos los gremios que lo acompañaban cuando rompió. Porque se le han ido varios: bancarios, lavaderos, televisión, pasteleros, lecheros, muchos gremios que eran del riñón del MTA se fueron, otros miran y no intervienen, se corren de la foto. Y ni que hablar en sus aventuras electorales. Pero como es un tipo muy inteligente ha encontrado otra vía para reiniciar su carrera política, que es hacer la “gran Macri”.  Si Macri saltó de Boca a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, ¿por qué no de Independiente a la Presidencia de la Nación? Él sabe que en el terreno sindical le queda poco espacio para la ambición.

¿Cuánto afectó a nuestra gestión este comportamiento de Moyano? Poco, porque igual los conflictos de camioneros los tuvimos que seguir atendiendo. ¿Al gobierno lo debilitó la ida de Moyano? No, porque después de su pase a la oposición y a pesar de sus diatribas sobre nuestra supuesta falta de compromiso con los derechos de los trabajadores, nosotros seguimos trabajando e implementamos toda una batería de acciones, de políticas y de leyes que se fueron sancionando en defensa de los trabajadores: estoy hablando de la Ley del Peón Rural, de la Ley de Trabajadoras de Casas Particulares, de la Ley contra el Trabajo Infantil, de la Ley de Combate al Trabajo no Registrado. Todas son leyes que dictó y que impulsó Cristina después de que Moyano se retirara. Así nosotros, lejos de vernos condicionados, diría que seguimos igual, continuando el rumbo iniciado en 2003. Ampliamos fuerte las asignaciones familiares, se planteó una nueva moratoria para la inclusión de más jubilados, sostuvimos las paritarias y el salario mínimo, aumentamos fuerte las asignaciones familiares. Hoy todo trabajador en relación de dependencia tiene un subsidio por hijo.

Lo único que se complicó un poco más es la tensión de los conflictos colectivos de los camioneros, porque es difícil tener interlocutores que lo único que saben hacer es agraviar, insultar, descalificar. Es imposible hablar, pero en fin…

(…)

CELAB: Supongamos que el año próximo asume un gobierno conservador, de derecha. ¿Qué de todo lo hecho en estos años en materia de trabajo creés que le sería más difícil revertir, desarticular o desarmar?

patriaCT: El estado de conciencia alcanzado por los trabajadores: esa va a ser la valla más grande que va a encontrar quien quiera dar marcha atrás en los logros alcanzados. Cristina lo repite siempre.

Creo que cualquier gobierno opositor va a querer retroceder en todo y hoy ya se escuchan muchas voces en este sentido. Que ocurra o no ocurra va a depender de la capacidad del movimiento obrero en su expresión más abarcativa, en su inteligencia, en cuidar esas instituciones que hemos recuperado. Es difícil pensar que haya una cosa que le pueda costar revertir más que otra. Creo que las organizaciones sindicales (pero también la sociedad) ha aprendido. Como dijo Néstor Kirchner “sabemos adonde no queremos ir y también adonde no queremos volver”.

Es más fácil pensar qué cosas van a ser diferentes, y yo creo que algo que va a ser notable es que, como este gobierno, “no habrá ninguno igual, no habrá ninguno”, como dice el tango. No va a haber otro gobierno tan proclive a sostener una alianza estratégica con los trabajadores y el movimiento obrero como este. Va a ser difícil tener un gobierno que tenga la decisión política de confrontar con los poderes fácticos para seguir ampliando derechos para el conjunto de la sociedad, que garantice que las decisiones se tomen en la Casa de Gobierno. Ninguno que venga, de ningún signo que sea.

“Buenos nos harán los que vengan después que nosotros”, decía Perón. De todas formas, van a tener que esperar, porque nosotros pensamos seguir. Cuando digo nosotros, digo nuestro proyecto político. No yo, por favor… (risas).

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