Descargar archivo: Ley Mucci - 10/02/1984

Ley Mucci: a treinta años del frustrado proyecto de reforma sindical

19121983

Diario Clarín. 19/12/1983

En 1983, por primera vez en más de cincuenta años, el radicalismo triunfó en elecciones libres, consagrando la elección de Raúl Alfonsín como Presidente de la Nación. A pocos días de su asunción, Alfonsín envió un proyecto de ley de reordenamiento sindical (mejor conocido como “Ley Mucci”debido a que su impulsor fue el entonces Ministro de Trabajo, Antonio Mucci) que, a pesar de no haberse aprobado, sienta un importante precedente de intento de reforma de la estructura gremial argentina.
El contexto en el cual se propuso el proyecto de ley era sensible. Durante la última dictadura militar, los sindicatos habían sufrido un proceso de “normalización” que incluyó la persecución, secuestro, tortura y desaparición de delegados y activistas obreros, y la desarticulación del movimiento obrero mediante la prohibición de los derechos de huelga y de toda actividad sindical.
Si bien durante los últimos años de la dictadura ya se percibía el fin del repliegue sindical y se evidenciaba un paulatino fortalecimiento del activismo, para 1983 las organizaciones sindicales se encontraban todavía fragmentadas, debilitadas y en situación irregular, ya que muchas de ellas se encontraban intervenidas o gobernadas por comisiones transitorias.
Tanto en los discursos como en las promesas de campaña, Alfonsín hizo especial hincapié en la reivindicación y defensa de la democracia en todas las esferas de la sociedad, entre ellas la gremial. Según el discurso oficial, el proyecto de “Ley de Reordenamiento Sindical” tenía como objetivo democratizar los gremios para que ellos a su vez se constituyesen como instrumentos de fortalecimiento de la democracia. Además, se enmarcaba en la promesa que el entonces presidente radical había realizado durante la campaña electoral, para desbaratar el supuesto “pacto militar-sindical” que había denunciado durante la misma.
Los rasgos principales del proyecto de ley incluían:

  • La renovación de la totalidad de los cargos sindicales mediante la convocatoria por el Ministerio de Trabajo a elecciones de delegados y comisiones internas (Art. 1°).
  • La representación de minorías mediante su inclusión en los órganos de conducción cuando alcanzaren un 25% de los votos (Art. 13°). En tales casos, dichos órganos deberían tener un tercio de representantes por la minoría.
  • La participación estatal en las elecciones internas a través de la intervención de la Justicia Nacional Electoral, para garantizar que sean procesos limpios. El Juez Electoral podría designar a uno o más veedores judiciales como contralores del acto eleccionario, por pedido de los electores, de las listas, del sindicato o del Ministerio (Art 31°).

Diario Clarín. 20/12/1983

El proyecto de ley fue percibido como una agresión, no solo por el sindicalismo, sino por el peronismo en general: acusaron al poder ejecutivo de intentar, con él, desarticular las conducciones y diluir el poder sindical.
Por ese entonces, Ubaldini (Secretario General de la CGT Brasil) declaró: “Los radicales no cumplieron con las reglas de juego que habían prometido” porque, según él, no se tuvo en cuenta a los gremios para concertar la ley. También afirmó que el proyecto fue un “monologo a la mejor manera de la dictadura militar”, y agregó: “no aceptamos la democracia con salarios de hambre y con cesantes”. A su vez, José Rodríguez (Secretario General del SMATA) sostuvo que los estatutos sindicales “usados por más de 50 años, (pareciera que) hubieran sido hechos por marcianos”. Ambas centrales sindicales ejercieron una intensa presión para que los diputados peronistas rechazaran el proyecto.
De hecho, una de las consecuencias que acarreó la presentación de este proyecto de ley fue la reunificación de las dos centrales sindicales (CGT Brasil y Azopardo) en la Confederación General del Trabajo (CGT), así como la designación de Ubaldini como su Secretario General. A partir de ese momento se realizaron sucesivos paros en reclamo de la restitución de los derechos de los trabajadores anulados durante el régimen militar, de la validación de elecciones de delegados y comisiones internas y, en especial, por en reclamo de aumentos salariales.
Una de las razones por las cuales la “Ley Mucci” provocó un gran rechazo por parte de los sindicatos residía en que el proyecto de reforma no anulaba la Ley N° 22.105 sancionada por la dictadura militar, como ellos reclamaban, sino que sólo derogaba algunos artículos e implementaba algunas modificaciones puntuales en la estructura gremial. La citada ley mantenía fuera de vigencia los convenios colectivos de trabajo y también excluía a los sindicatos del control de las obras sociales, lo que significaba una quita de poder tanto económico como financiero.
Probablemente el proyecto de ley haya fracasado como consecuencia de una errada lectura por parte del poder ejecutivo: consideraron que, para su aprobación, alcanzaba con el apoyo político de la mayoría y la alta legitimidad que el triunfo electoral les había dado, a pesar de no contar con el apoyo de los sindicatos. Pero la derrota del peronismo en las elecciones del 83´no significaba ni su debilidad al interior de las organizaciones sindicales, ni la pérdida absoluta de la influencia de estas dentro del escenario político.
El proyecto de reordenamiento sindical, o “Ley Mucci”, se presentó el 17 de diciembre de 1983 y fue enviado para ser debatido en la cámara de diputados, donde obtuvo su aprobación. Al momento de la votación en el senado, el 14 de marzo de 1984, el proyecto fue rechazado solamente por dos votos (24 votos contra 22).

Tras el fracaso de la Ley Mucci, Alfonsín se vio obligado a dictar un decreto estableciendo elecciones internas en los gremios, ya que seguía en vigencia la Ley N° 22.105 del régimen militar. La estrategia seguida del radicalismo fue entonces la negociación con una CGT unificada y envalentonada por haber logrado hacer fracasar el proyecto del radicalismo.

——————–

Acompaña a esta publicación el Proyecto de Ley de Reordenamiento Sindical, tal cual fue presentado en la Cámara de Senadores el 10 de febrero de 1984.

Se puede acceder a él haciendo click aquí.

Publicado en: Publicaciones